REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID

Localización: Real Jardín Botánico de Madrid. En la zona del jardín de invierno cercana a la entrada de la Cuesta de Moyano.

Superficie: 400 metros cuadrados.

Época de implantación: Siembra y colocación tepes entre la primavera de 2017 y la de 2018.

Comunidades herbáceas: Mezclas de vivaces ‘Cerulean Skies’, ‘El Dorado’, ‘Tuscan Hills’ y ‘Woodland Edge’, así como mezclas de anuales ‘Monet’ y ‘Gaudi’ en las etapas iniciales.

Se trata de uno de los últimos proyectos del Real Jardín Botánico para transformar lo que fuera durante años un monótono césped, en una pradera pictórica rebosante de vida. 

Los trabajos de implantación en el RJB comenzarón en la primavera de 2017 con la retirada del césped existente y la siembra inicial de las mezclas anuales ‘Gaudí’ y ‘Monet’ - que proporcionarían una floración rápida y vistosa - sobre una cama de arena de 2cm de humus de lombriz. Asimismo, se sembró la mezcla de vivaces ‘Cerulean Skies’, sobre una cama de arena lavada de 7cm, y la siembra se cubrió con una malla de yute muy abierta para mejorar la retención de agua y protegerla de la escorrentía y de la fauna. En el otoño de ese mismo año y en la primavera siguiente, se establecieron las mezclas de vivaces ‘El Dorado’, ‘Cerulean Skies’ , ‘Tuscan Hills’ y ‘Woodland Edge’, mediante siembra directa y en formato tepe. En total, se ha trabajado con casi 100 especies de plantas anuales y vivaces de todo el planeta combinadas estratégicamente para producir una sucesión prolongada de floraciones y texturas de gran belleza. 

Estas praderas se riegan a mano y se realizan escardas periódicas para eliminar la maleza así como algunas de las especies de la pradera que puedan estar expandiéndose demasiado a costa de las herbáceas más lentas. Se siegan a unos 10 cm de altura en verano para rejuvenecer su aspecto. Una vez marchitas, se mantienen en pie hasta el final del invierno como refugio de fauna, momento en el que se siegan por completo para dar paso al nuevo ciclo que se reactiva en la primavera inmediata. No obstante, en septiembre se recortan manualmente los tallos de las plantas marchitas más altas, para procurar un aspecto más ordenado del conjunto. La competencia radicular y la sombra arrojada por los árboles del entorno hacen que la evolución de la pradera sea algo lenta y la floración menos exuberante que en otros proyectos.

Esta iniciativa es fruto de la colaboración de la Unidad de Horticultura del Real Jardín Botánico, Pictorial Meadows – que asesora y suministra las semillas -, y Tapiz Verde - que suministran los tepes de praderas-, con el apoyo de la Escuela Taller del RJB, en las labores de implementación y mantenimiento.