¿FERTILIZAR LAS PRADERAS?

Parece lògico pensar que para conseguir praderas ornamentales más diversas y de floración más espectacultar lo propio es fertilizar el suelo con Nitrogeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K), para que las plantas crezcan más rápido, con más brotes, más flores y hojas más grandes. Y, sin embargo, las praderas naturales más ricas y biodiversas suelen prosperar en suelos más bien pobres.¿Cómo es esto posible?

Hace décadas, el ecólogo J.P. Grime, propuso una teoría para clasificar las plantas según sus estrategias de supervivencia y competencia frente al estrés y las perturbaciones.

Según esta teoría, algunas especies están programadas para aprovechar al máximo los recursos disponibles, crecer y ocupar el espacio rápidamente y así eliminar a las plantas cercanas. Se conocen como especies Competidoras, suelen tener mucho follaje, mucha capacidad e expansión y una floración generalmente tardía. Aunque no toleran bien perturbaciones como el pastoreo o las siegas. Un ejemplo típico serían las ortigas (Urtica dioica).

 Sobre suelos fértiles la ortiga será capaz de aprovechar los recursos y desplazar al resto de especies con facilidad

Sobre suelos fértiles la ortiga será capaz de aprovechar los recursos y desplazar al resto de especies con facilidad

Por otro lado, estarían las especies Tolerantes al Estrés, programadas para sobrevivir en condiciones difíciles - suelos pobres, sequía, salinidad, etc. -. Estas especies crecen más lentamente, producen menos biomasa y suelen tener una proporción mayor de flores respecto a follaje, por lo que muchas resultan muy atractivas.

Por último tenemos a las especies Ruderales, capaces de crecer rápidamente, pero con una vida corta y una floración más o menos prolongada destinada a producir muchas semillas. Estas especies oportunistas ocuparán espacios vacíos y/o alterados. Algunas producirán mucha biomasa –como el cenizo (Chenopodium album)– y otras poca.

De manera que si fertilizamos un suelo, las especies competidoras –y muchas ruderales - serán capaces de aprovechar mejor estos recursos para crecer rápidamente eliminando a las especies más pequeñas o lentas y creando una comunidad densa y de floración limitada.

Por el contrario, en suelos de fertilidad baja, la competencia será menor y habrá más oportunidades para diferentes especies. El resultado será una comunidad herbácea más abierta y diversa, con menos follaje y más especies floreciendo en diferentes momentos y alturas.

Entonces… ¿abonar o no abonar?

Aunque las mezclas de vivaces Pictorial Meadows están diseñadas para prosperar en suelos de fertilidad media, como norma general, es preferible no abonar. Si lo haces, obtendrás plantas más altas y voluminosas, pero la competencia entre ellas aumentará y muchas desaparecerán. Si además aparecen ‘malas hierbas’ competidoras, estarás ayudándolas a extenderse. Por las mismas razones, conviene retirar los restos de siega para mantener baja la fertilidad.

Sin embargo, las mezclas anuales Pictorial Meadows, se comportarán mejor en suelos de fertilidad media o alta. Cuanto más rico sea el sustrato, más altas y voluminosas será las plantas y convendrá reducir la dosis de siembra un poco. Si el sustrato es pobre, el resultado será una pradera más fina y baja. En este caso, si quieres puedes extender algo de humus –libre de ‘malas hierbas’ – sobre el suelo preparado,  lo que además de enriquecer ligeramente el sustrato te ayudará a enterrar el banco de semillas del suelo y neutralizar en parte la germinación de especies no deseadas.

pradera_anuales_y_vivaces_Pictorial_Meadows_Valdebebas